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Morir en la trinchera: los integrantes de equipos de salud que se llevó el Covid-19

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La pandemia se llevó ya a 11 integrantes de equipos de salud en Córdoba, desde el primero, el cardiólogo Daniel Basualdo, que trabajaba en el hospital de Monte Buey. Fallecieron integrantes de los equipos de una punta a otra del servicio: un director general de un sanatorio privado y un enfermero de un pequeño dispensario del interior profundo. En este especial de La Voz, un perfil de sus vidas, en el recuerdo de sus colegas más cercanos.

El camillero que bailaba por los pasillos de la guardia

Denise Audrito

“Siempre que miro para el lado de la puerta me parece verlo haciendo payasadas. O me hacía el cuco cuando yo me estaba por dormir, o bailaba tango por los pasillos. Era una persona súper alegre, muy gracioso y servicial. Todos lo querían”, dice Rosana, enfermera, sobre su compañero, Raúl Cardozo (55), fallecido repentinamente por coronavirus el 31 de agosto, en Río Cuarto.

Cardozo era suboficial mayor retirado de la Fuerza Aérea Argentina. Participó en misiones internacionales de paz y estuvo en el terremoto de Haití, hace una década, en 2010. 

Trabajaba como camillero, en el policlínico San Lucas. Tenía cuatro hijos, uno de ellos, Matías, también enfermero de la Fuerza Aérea.  El joven sigue el ejemplo de su padre y acaba de partir rumbo a Chipre, en su primera misión humanitaria de paz. 

“Raúl era de esas personas alegres, muy responsable y muy solidario. Estuvo pendiente de su esposa, que tuvo cáncer, y salió a flote. Nunca se nos mostraba triste, siempre estaba con una sonrisa, dispuesto a colaborar, a hacer bromas. Era hincha fanático de Independiente, fuimos muy compinches”, dice su compañero de guardia, Diego Duarte.  

El estruendoso sirenazo que se produjo el día que murió “el negro Cardozo”, aún resuena en el corazón de la ciudad.

Leo, el enfermero que se volvió un ángel guardián

Matías Calderón

Leonardo Quiroz (38) todavía era joven cuando la ciudad de Jesús María se enlutó por su muerte. Ocurrió el lunes 12 de octubre, pero hasta la actualidad sus compañeros no encuentran una explicación a su ausencia. Hacía 15 años que había decidido ser enfermero y lo hacía con devoción en el hospital Vicente Agüero.

El “Leo”, como se lo conocía, era papá de una niña de dos años. Tenía hermanas pero quienes lo conocieron aseguran que “más que familiares, contaba con innumerables amigos”. “Leo era un ángel en la tierra. Tenía el don de proteger a todos y más a las mujeres. Lo queríamos como se quiere a un hermano y más allá de ser un excelente profesional tenía un corazón de oro”, cuenta Carol Zárate, azotada por el dolor.

Carol lo conoció a “Leo” desde que comenzó a estudiar el curso de enfermería en la sede del Sindicato de Empleados Públicos (SEP) de Jesús María. “Trabajaba a las 22, pero siempre llegaba con antelación. Amaba su trabajo y la Terapia Intensiva. Estaba empoderado allí”, recuerda.

Carol comenta que “Leo” era un chico de barrio. “Él siempre decía que la enfermería le había cambiado la vida y que le había dado otra perspectiva. Era solidario con todos, sin horarios y sin límites”, rememora.

Anuar Faiad, el último médico de familia

Juan Manuel González

“Lo que me tiene un poco mal es la tos seca, estoy con oxígeno; dios quiera que salgamos adelante”. Anuar Faiad, médico de Alcira y Coronel Baigorria, no salió adelante: el 13 de septiembre falleció en el Instituto Modelo de Río Cuarto. Su voz quedó en ese mensaje que abre este párrafo, enviado por WhatsApp a sus amigos. No hay dudas que se contagió atendiendo un paciente con Covid-19. ¿Por qué? Porque Anuar Faiad no tenía otra vida que la de médico: “Un médico como los que no quedan, un último espécimen en su zona de una raza casi extinta, la de los médicos de familia, los que no conocen de horarios”, lo describe y recuerda Víctor José, su colega, socio y amigo.  

“Lo que hizo grande, único, a Anuar no fue su título, sino su compromiso social. Él no apagaba el celular nunca, nunca dejaba de atender; él conocía a las personas, sabía la historia clínica familiar; él no tenía vacaciones, no tenía domingos… cualquier vecino puede contar de alguna vez que Anuar apareció en pantuflas a la madrugada, respondiendo a un llamado que no siempre era urgente”, dice Víctor José.

En Alcira y Coronel Baigorria lo recuerdan como “el médico de las tres H: humildad, honestidad y humanidad”. 

El cardiólogo que fue la primera víctima

Andrés Ferreras

El cardiólogo Daniel Basualdo, de 42 años de edad, fue el primer médico fallecido en Córdoba por Covid-19.

Se había contagiado, se presume, en el Hospital Italiano de Monte Buey, a 265 kilómetros al sudeste de Córdoba capital.

Hacía más de cinco años que se había radicado allí, donde trabajaba en la terapia intensiva y realizaba estudios cardiológicos.

Basualdo vivió o ejerció en ciudades y pueblos como Bell Ville, Los Surgentes, Marcos Juárez y Monte Buey. Por su especialización en terapia, era requerido en varios centros de salud. En Los Surgentes había sido director del hospital local.

Por su contagio y el de cinco enfermeras,el hospital Italiano fue cerrado temporalmente en agosto pasado. 

Su fallecimiento fue sentido también en Marcos Juárez, donde realizaba guardias de terapia en el hospital provincial Abel Ayerza.

Tenía antecedentes de asma y, por complicaciones respiratorias fue trasladado al hospital Pasteur de Villa María, donde falleció el 20 de agosto.

Su colega, el cardiólogo Oscar Pauloni, lo describió como “una persona introvertida, pero con mucha vida social, en permanente contacto con sus colegas y compañeros, con los que compartía reuniones y partidos de fútbol”. El médico se casó en dos ocasiones y tenía hijos de ambos matrimonios. 

“Firmaba con un patito en la planilla de guardia” 

Denise Audrito

Cuando su marido, camillero, fue dado de alta de Covid-19, la enfermera Patricia San Millán sintió algunos síntomas. Pero el hisopado le había dado negativo y no quería dejar solos a sus tres hijos.  Les comentó a sus amigas que un día durmió sentada por el dolor de espalda y falta de aire. A las pocas horas no pudo evitar la internación. Murió el 1° de octubre.

“Ella estaba feliz porque su marido se había recuperado. Eran una pareja muy unida, muy de disfrutar de la vida.  Se conocieron estudiando enfermería. Patito era tremendamente alegre, firmaba con el dibujo de un pato las planillas de guardia. Era cariñosa  con los pacientes. Hacía ocho años que había descubierto a su familia biológica, así que vivía organizando reuniones..”, relata Rosana Degiovanni.

Dice que siempre se tomaba la vida con humor, como cuando le dijo: “¿Podés creer que justo me estaba por comer un semejante alfajor de chocolate, me mido la glucemia y me entero que soy diabética”. Sus compañeros tampoco olvidan su profesionalismo. Recuerdan la desesperación de familiares de un paciente que se negaba a ser operado. Y la intervención de Pato, paciente, que logró convencerlo. Cuentan que semanas después de ser dado de alta, el hombre volvió al policlínico, sólo para agradecerle salvar su vida. 

La enfermera decana de Monte Cristo

Virginia Digón

Marta Fernández trabajó desde muy joven en el dispensario de la ciudad de Monte Cristo. Fue una de las iniciadoras apenas se abrió el centro de salud. Luego trabajó en el Hospital Córdoba y otros lugares y hace 18 años volvió al lugar donde comenzó de joven.

“Era como la enfermera mamá de todas. Con ella tuve una relación muy especial: nos queríamos y peleábamos también. Era como mi segunda mamá, siempre estuvo en los momentos buenos y en los malos”, dice Isabel Caparrós, compañera de Marta. “De ella aprendí muchísimas cosas. Era una gran compañera, persona, mujer”, agrega. 

En el lugar la recuerdan como una persona muy dedicada a sus pacientes y un poco rezongona también: “Si tenía que retar a un paciente lo hacía. Yo saqué eso de ella también”, reconoce Isabel a sus 57 años. 

Marta desde marzo no trabajaba en el dispensario por ser paciente de riesgo por su edad. Sin embargo “el bicho” le llegó luego de que uno de sus tres hijos, conductor de la ambulancia del dispensario, se contagió. Él y su familia viven con Martha y su marido, por lo que toda la familia se infectó. La noticia de su muerte pegó fuerte en la localidad que, frente a la imposibilidad de despedirla con un velorio, hizo sonar las sirenas de los bomberos para homenajearla.

Un innovador del sistema de salud

Juan Pablo Carranza

Cuando Gerardo Amuchástegui tomó la dirección General del Hospital Privado, el país acababa de explotar: era el año 2002 y posiblemente él ya tenía una visión clara del sistema de salud: para mejorar la atención de las personas había que diseñar estructuras modernas e integradas. 

En 18 años demostró ser un fiel exponente del espíritu emprendedor y empresario cordobés. Llegó a ser vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Inquieto y curioso durante su gestión el Hospital Privado multiplicó sus centros de atención, expandió sus servicios, montó una red de farmacias y hasta fundó un instituto universitario que ahora dirige su hermano. 

Articular el subsistema de salud público y el privado sin competencia sino de una manera integrada fue una de sus grandes metas profesionales. Precisamente ese esquema combinado es el que se utiliza ahora para atender la emergencia sanitaria por la pandemia.

Esposo de María Silvia, padre de tres hijas -María, Ángeles y Rosario-, y abuelo de ocho nietos, Amuchástegui disfrutaba con familiares y amigos pasar temporadas de descanso en San Clemente.

El médico que formó a los residentes que lo atendieron

Denise Audrito

Roberto Angelino tenía 68 años pero no se quería jubilar. Apenas se lo permitieron, en medio del aislamiento obligatorio, volvió a su puesto en la terapia del Instituto Médico. Y se contagió Covid-19. Estuvo 40 días internado. Murió el 25 de septiembre, sólo acompañado por quienes años atrás él mismo había formado, como residentes. Ellos lo atendieron en sus últimos momentos.

Su jefe, colega y amigo, Alberto Fabro, describe a Angelino como un gran profesional, afectuoso con los pacientes y generoso con los colegas. Recuerda la anécdota de un niño parapléjico que necesitaba un tratamiento de Estados Unidos y sólo aceptó viajar con él.

Gladys Pastor, su esposa, cuenta que se conocieron en la terapia intensiva del Instituto en 1979. El le dio la noticia de la muerte de su padre “de una manera delicada, muy suave”. Al año volvieron a cruzarse. Tomaron un café, fueron al cine, y compartieron 40 años de vida.

 “Roberto amaba su profesión y a la gente. Se iba a trabajar a las 6.30 y terminaba a las 8 de la noche. Le dedicaba muchas horas pero era lo que a él le gustaba. Es muy triste para mí y nuestro hijo, pero sé que ha sido muy querido”, dice Gladys. 

El enfermero que se estaba por jubilar

Mariela Martínez

A Héctor Garro (64) le faltaba apenas un año para jubilarse. Trabajaba en el dispensario municipal de Dalmacio Vélez, en el departamento Tercero Arriba. El viernes 9 de octubre falleció por Covid 19.

“Era muy solidario, comprometido con su profesión, humanitario”, lo describió el intendente de esa localidad Daniel Torres. Contó que Garro estuvo un mes internado en una clínica de Villa María, donde terminó falleciendo por la neumonía producto del Covid 19.

Los relatos coinciden, Héctor estaba siempre para ayudar en el dispensario, sin que nadie lo llamara. “Vivía cerca, sentía la ambulancia y ya estaba acá para colaborar”, señaló Torres, tras comentar que trabajaba en el municipio desde 2013.

Su compañera, Roxana Barcia, también enfermera, remarcó que la ausencia de Héctor “dejó un espacio vacío” en el dispensario. “Era una excelente persona. Hacía 30 años que era enfermero, trabajó en Córdoba en emergencias, en ambulancias, y luego en esta zona. El año que viene se jubilaba. Esta pandemia vino más rápido de lo que imaginábamos. Yo también tuve Covid. Hicimos cursos para esta pandemia, pero ya no sé si se puede prevenir tanto el contagio. Él era una persona muy querida por la gente”, concluyó Barcia, enfermera de esta localidad que cuenta con dos muertos y 67 infectados.

El laboratorista que podía arreglar todo

Matías Calderón

Lorena Bernardis (43) es técnica de Laboratorio en el Hospital de Niños de la ciudad de Córdoba. Cuando recuerda a Edgard Odierna (46) hace pausas, se concentra en respirar y en que la angustia no la quiebre.

Edgard murió el pasado 9 de octubre tras contraer Covid-19. Y Bernardis considera que la soledad que sufrió en los últimos días de vida fue lo peor que le podía pasar. “Era muy sociable, siempre con una sonrisa. Hablaba con el dueño del kiosco de diarios, con el personal del café. Daba largos consejos a los estudiantes que lo seguían por los pasillos”, comenta la laboratorista.

Edgard era personal esencial. Y según cuenta Bernardis fue el primero en plantear la idea de ir a colaborar con el Centro de Operaciones de Emergencias (COE).

“Era solidario como docente, porque enseñaba todo. Pero además te arreglaba la tristeza, la cafetera, el auto. Si sabía que estabas triste te preguntaba por la sonrisa; si le contabas que se te había roto un artefacto, agarraba las herramientas que tenía siempre con él y encontraba una solución”, recuerda.

Para hacer una semblanza de Edgard hay que hablar también de su humildad. “Me solía decir: ‘vení negra, ayudame a tantear que no encuentro una vena’. Cómo lo vamos a extrañar”, dice abrumada por el dolor.

El médico que unió Argentina y Perú

Juan Pablo Carranza

155 años después Vicente Walter Melgarejo Norabuena desanduvo el camino de José de San Martín: a mediados de los 70, salió del pequeño pueblo de Huaras, a 402 kilómetros de Lima, y llegó a Córdoba para estudiar medicina. 

Posiblemente jamás se imaginó se casaría con Linda, la hija de la dueña de la pensión en Arturo Orgaz 348, en pleno corazón Alberdi donde se alojó apenas llegó. Ni que sería padre de cinco hijos, Florencia, Gonzalo, Leonardo, Nahuel y Julia. Lo que sí tenía en claro para emprender esa travesía de 3.724 kilómetros era que quería ser médico. 

Durante más de 30 años hizo dos cosas: trabajó a destajo en su especialidad, terapista, y extrañó su tierra natal a la que regresó decena de veces. Desde hacía 20 era jefe del servicio de terapia intensiva de la Clínica Vélez Sársfield. Por allí pasaron decenas de profesionales que se formaron en cómo sedar, entubar y atender a un paciente crítico, un metier esencialísimo en esta pandemia. Tutoreó a quienes hoy tienen a cargo el nervio más sensible del sistema de salud.

El Perú se independizó un 28 de julio de 1821. Como el 9 de julio de 1816, esa fecha estaba grabada en la memoria de Melgarejo, que todos los años homenajeada a San Martín y a su patria natal en el acto que conmemoraba esa unión.

Cardozo.
Quiroz.
Faiad.
Basualdo.
San Millán.
Fernández.
Amuchastegui.
Angelino.
Garro.
Odierna.
Melgarejo.
Las vìctimas en el personal de salud en Córdoba
Daniel Basualdo, la primera víctima.
Faiad. Un médico con sensiblidad.
El CEO del Privado, Gerardo Amuchástegui.
Angelino. Un médico que no se quiso retirar.
Garro. Un enfermero que estaba a un año de jubilarse.
Melgarejo. Un especialista que unió Argentina y Perú.
Martha Fernández, la primera a la derecha, la decana de las enfermeras de Monte Cristo.
Odierna. Una pérdida sensible en el Hospital de Niños.
Quiroz. Un joven enfermero querido por todo el Vicente Agûero.
Cardozo.Un camillero aventurero, que había sido voluntario en Haití.
San Millán. Una enfermera que amaba la vida.

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El Gobierno español confirmó la llegada de Leopoldo López a Madrid y condenó la detención de personal en Venezuela

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El Gobierno español confirmó la llegada este domingo a Madrid del líder opositor venezolano Leopoldo López y condenó la detención ese mismo día de dos miembros del personal adscrito a su misión diplomática en Venezuela por parte de las fuerzas de seguridad del país latinoamericano.

Según ratificó el Gobierno, López se reunió ya con su familia, residente en Madrid, tras abandonar de manera “personal y voluntaria” la Embajada de España en Caracas, donde se encontraba hospedado desde el 30 de abril de 2019.

El Gobierno aprovechó para condenar las detenciones realizadas en las últimas horas por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) “a dos miembros del personal laboral de su Embajada en Caracas, así como los registros producidos en domicilios de personal adscrito a la misma” al poco de conocerse la salida de López de la sede diplomática.

Según el partido opositor venezolano Voluntad Popular, los detenidos son Nubia Campos, cocinera de López, y el vigilante privado de seguridad José Jerjes Neira.

Ambos actos, lamenta el Gobierno, “suponen un incumplimiento de las obligaciones contenidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas”.

España, una vez más “reitera su convencimiento de que la crisis multidimensional que atraviesa Venezuela requiere de una salida negociada, dirigida por los propios venezolanos que permita la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias con plenas garantías democráticas”.

“España reitera su disposición a ayudar en dicho proceso”, concluye el comunicado remitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

Al mismo tiempo, el embajador de Venezuela designado por la opositora Asamblea Nacional en España, Antonio Ecarri Bolívar, agradeció al Gobierno “la firmeza con la que ha garantizado la integridad de Leopoldo López”.

El embajador de la oposición señaló que, con su salida clandestina de Venezuela, López “ha burlado el aparato de represión de la dictadura, lo que demuestra que cada vez está más debilitada”, en referencia al Gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Ecarri también manifestó su protesta por las acciones del régimen contra el personal diplomático de la embajada de España en Caracas.

“Los miembros del Gobierno legítimo de Venezuela, presidido por el presidente encargado Juan Guaidó, agradecemos y reconocemos a todo el personal diplomático de la Embajada de España en Caracas su compromiso con la democracia en Venezuela”, concluye la nota.

El padre de López, agradecido

Poco después, el padre del líder opositor venezolano, Leopoldo López Gil, se declaró “muy feliz” de recibir a su hijo y agradeció al Gobierno español el respaldo proporcionado.

“Muy feliz de reunirme con mi hijo en Madrid y disfrutar su libertad en compañía de la familia. Gracias a España por su apoyo consecuente a los principios democráticos”, manifestó López Gil a través de un escueto mensaje publicado en su cuenta de Twitter.

Leopoldo López. Ya se reunió con su familia en Madrid. (DPA)

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Vecinos reducen a golpes a un joven que quiso robar una moto en La Plata

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Un joven de 23 años fue detenido en La Plata luego de ser reducido a golpes por vecinos que lo acusaron de intentar robar una moto junto a otros tres sospechosos, informaron fuentes policiales.

El hecho ocurrió en las últimas horas en calle 65, entre 117 y 118, en el casco céntrico de la capital de la provincia de Buenos Aires, donde cuatro personas intentaron apoderarse de una moto Bajaj de 400 cc. que estaba estacionada en la vía publica.

Según las fuentes, esta situación fue advertida por vecinos que redujeron a golpes de puño y patadas a uno de los sospechosos, que fue detenido poco después por personal policial que arribó tras recibir un llamado al 911.

El apresado, de 23 años fue llevado con custodia policial del Comando de Patrullas al Hospital San Martín donde recibió curaciones, para luego ser trasladado a la comisaría novena de La Plata.

Las fuentes señalaron que el sospechoso quedó imputado de “robo doblemente calificado por ser cometido en poblado y en banda y por sustraer un vehículo dejado en la vía pública”, a disposición del fiscal Juan Menucci, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 de La Plata.

La Plata. La policía detuvo a un ladrón atrapado por los vecinos. (Imagen ilustrativa)

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CAPILLA DEL MONTE CLIMA



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